Pacifismo. De 1945 a hoy.

 

              Fin de la segunda guerra mundial. Dos acontecimientos terribles: el genocidio consumado contra el pueblo judío en los campos de exterminio nazis y el bombardeo atómico de ciudades japonesas. Las inabarcables consecuencias de los hechos y la evidencia de la degradación moral necesaria para poder ser llevados a cabo, generan una perturbación sociopolítica de largo alcance. La sociedad internacional materializa una reacción positiva con la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La humanidad es proclamada una sola familia cuyo desarrollo y progreso dependen del respeto de los derechos inherentes a la persona humana, de los  que nadie, por ningún motivo, puede ser desposeído. La Declaración es una proclama pacifista, con ella en la mano nadie puede justificar ninguna guerra. Paradójicamente los estados  vuelven a  una loca carrera armamentista en la que el poder nuclear marca el estatus. El club atómico acapara el escaso  poder del que dispone la ONU. El bloque occidental crea la OTAN, el bloque soviético crea el Pacto de Varsovia. Guerrean indirectamente en el Tercer Mundo. Una guerra nuclear parece posible incluso por error. La población se siente directamente amenazada.

             En este marco reaparece, donde puede hacerlo por cultura y por disponer de un marco democrático, un movimiento pacifista que se convertirá en un elemento crítico de sus propios gobiernos y en un agente deslegitimador de la guerra, de la violencia, de los ejércitos, de la fabricación y comercio de armas…Los grandes referentes del pensamiento y de la acción pacifistas de tiempos anteriores siguen ahí, vigentes como imprescindibles fuentes inspiradoras pero el movimiento se propone ahora influir directamente en la opinión pública, valorada como palanca de cambio, confiando tal vez más en la acción que en el pensamiento. Éste pacifismo da innumerables pruebas de existencia y de potencia posicionándose  contra los bloques militares, las armas nucleares, la carrera armamentística y las guerras…y a favor del desarme, de la objeción de consciencia y de una revisión en profundidad de las relaciones internacionales. La corriente se infiltra también en el mundo académico donde algunos pioneros trabajan sobre nuevas disciplinas centradas en el análisis, prevención y transformación de conflictos.

              Con la disolución del bloque soviético se conciben esperanzas: por fin va a ser posible emprender una rápida y drástica reducción de los gastos militares y de los ejércitos. Pero la expectativa se frustra de inmediato. Muere el Pacto de Varsovia pero cobra un mayor vigor, si cabe, la OTAN. Mengua el peligro de guerra entre grandes estados pero los conflictos bélicos se multiplican en  formatos inéditos. Lógicamente también el movimiento pacifista se transforma. Lo que ahora existe es un movimiento ciudadano, de contorno difuso, formado por  personas de  procedencia muy diversa,  agrupadas en torno a unos objetivos formulados con precisión y alrededor de un  común denominador de valores menos precisos. Los más activos se vinculan al entorno de pequeñas entidades que trabajan temas como el desarme, el comercio de armas, la objeción, el rechazo de la cultura militar, la educación para la paz, la resolución de conflictos, la noviolencia o las fuerzas civiles de paz. El conocimiento producido en círculos académicos es ahora importante, aparecen y se divulgan conceptos nuevos que se incorporan, de inmediato, al discurso ciudadano, y a la educación por la paz, a través de un eficaz y sorprendente by pass. De esta manera se consiguen las masas críticas suficientes para la puesta en marcha de campañas, locales o internacionales, capaces de obtener sorprendentes éxitos.  La suma de esos entornos se suma a su vez a los de otras entidades centradas en otras temáticas: desarrollo, cooperación internacional, derechos humanos, humanitarismo,…pero con finalidades complementarias. Redes y redes de redes. La suma de todo constituye un tramado de alcance internacional que pretende influir en la opinión pública, y en los organismos políticos,  con la expectativa de avanzar en la progresiva implantación de una cultura aún inédita, la cultura de paz.

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3 Respostes to “Pacifismo. De 1945 a hoy.”

  1. alfonsbanda Says:

    La revista El Ciervo em va demanar una col.laboració amb el titol d’aquesta entrada. En vaig fer dues versions: aquesta i una més curta que cumplia amb els requisits de l’editor.

  2. Un gran post com a gran pròleg d’un (futur?) gran llibre. Quan tindrem la resta? 😉

  3. Quico Gusi Says:

    Boníssim article, Alfons. M’adhereixo a la proposta d’en Xavi!!!

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